Espasmos del sollozo o Apneas del llanto
El llanto silencioso

Cuando mi hija tenía 6 meses cogió una bronquiolitis. Aunque medicada, todo parecía ir bien. De repente, una noche después de cenar, estando en la cocina, estando en los brazos de papi, se fue a caer el chupete. Mi marido hizo un gesto moviéndose rápido para coger el chupete y la niña empezó a llorar. El llanto de repente dejó de ser sonoro y en un momento, ambos nos quedamos mirando a la niña porque su mirada se quedó fija y muerta.

Rápidamente la cogí, la niña no respiraba, la puse en su cuna para tumbarla y darle aire. En unos segundos, la niña volvió a respirar y siguió llorando. En ese momento, decidimos llevarla al Hospital Materno-Intantil porque pensamos que se debería a problemas con la bronquiolitis.

Al atenderla, la miraron y las palabras de la médico fueron muy claras: la niña está bien, la bronquiolitis va bien. Este desmayo ha sido el primero pero no será el último porque tiene espasmos del sollozo.

Qué se dice sobre este tema

De acuerdo a la Asociación Española de Pediatría, los espasmos del sollozo son episodios en los que el niño o niña deja de respirar bruscamente mientras llora. Suelen ser desencadenados por una regañina, un susto o una emoción importante.

Habría que añadir a esta definición que también puede deberse a un golpe o a la falta de tolerancia a la frustración.

Tal como se explica en la página web de la revista de atención primaria Elsevier, cuando los espasmos llevan a la pérdida de conciencia, se habla de una fisiopatología basada en mecanismos de anoxia (falta de oxígeno) cerebral transitoria, intermediada por fenómenos respiratorios (forma cianótica), cardíacos (forma pálida) o mixtos.
Por tanto, podemos hablar de tres tipos de espasmos del sollozo:

  1. Cianótico. En este caso el niño o niña se pone morado al dejar de respirar y en ocasiones rígido. Se trata de fenómenos respiratorios.
  2. Pálido. Aquí el niño o niña se vuelve pálido en vez de morado. Se trata de fenómenos cardíacos.
  3. Mixto. El niño o niña sucesivamente se pone cianótico y pálido.

Estas situaciones se pueden dar en niños y niñas sanos en un porcentaje del 5%, entre los 6 meses y los 5 años de edad. Son totalmente benignas, aunque impresionan y pueden llevar a gran preocupación.

Ante estas situaciones se trata de mantener la calma y esperar pacientemente mientras el niño o niña vuelve a respirar.

Os incluyo aquí un par de enlaces interesantes:


https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/espasmos-sollozo

https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-el-espasmo-sollozo-o-apnea-14864

De acuerdo a mi experiencia

Veréis, mi experiencia es que cuando mi hija entraba en este llanto especial, no había forma de evitar el desmayo. Existen niños y niñas a los que si se les sopla en la cara, o los pones boca abajo, … y demás malabares que otros padres o madres han encontrado, cortan el proceso y comienzan a respirar de nuevo. Mi hija no.

Una vez desmayada mi hija, la estampa es aterradora: cara pálida, labios azules, ojos desencajados abiertos mirando al infinito … y yo ahí manteniendo la calma, situándole en una superficie plana y hablándole con voz baja y pausada, animándola a respirar para que abra la glotis, comience a respirar y “reviva”. Probablemente iba a volver a respirar igual, pero creo que el apoyo de una persona de apego hablándole y diciéndole “respira cariño” debería ayudar al proceso cuando se trata de niños y niñas tan sensibles.

Es importante mantener la calma, porque imaginaos, si ese niño o niña se ha desmayado porque se ha asustado y seguidamente ha cerrado su glotis para no respirar como acto reflejo para su defensa, … si encima empezáis a perder los papeles, pues seguirá sintiendo miedo.

No sé si todos los niños o niñas que se desmayan es debido a su alta sensibilidad, pero a mí me da que sí. Yo entiendo que se trata de pequeños indefensos, temerosos y muy sensibles. Si a esto unimos caracteres temperamentales, pues ya tenemos el cóctel perfecto, y si encima le añadimos como el caso de mi hija, problemas digestivos que le conducen a tener malestares habitualmente, pues entonces, apaga y vámonos. Personalmente creo que tiene mucho que ver en los espasmos del sollozo el temperamento del niño o niña, pero también su sensibilidad. La sensibilidad del peque hace que todo sea magnificado, y esto hay que tenerlo muy en cuenta. Para ellos todo es nuevo y tienen que aprender a vivir en este mundo 😊.

Ante mi experiencia, yo hablaría de una serie de puntos a tener en cuenta ante un desmayo:

  • Coger en brazos al niño o niña en cuanto veas “ese llanto” característico para cuando se desmaye, que esté en tus brazos. Si tu hijo o hija responde a soplos o temas varios, hazlo. En caso de que el desmayo sea inminente, pasamos al siguiente punto.
  • Mantener la calma sobre todas las cosas, aunque cuando vuelva a llorar, te pongas tú a llorar también. Suelo emplear para estas ocasiones la expresión: generar nervios de acero.
  • Hablarle con cariño y animarle a respirar.
  • No mirar a la cara al niño o niña. Me diréis que qué difícil, pero más difícil es mantener la calma mirándole la cara a tu hijo o hija que acaba de desmayarse.
  • Tumbarle en una superficie plana para que pueda respirar bien cuando vuelva a tomar aire.
  • Poner tu oído en su pecho y contar los segundos que tarda en respirar. Esto de los segundos, más bien es para el caso de que tengas que contarle al médico correspondiente el tiempo que estuvo desmayado o desmayada y además, para que te des cuenta de que en realidad no es tanto tiempo, pero que a tí se te hace eterno.
  • Cuando comience a respirar, volverle a coger en brazos para tranquilizarle.

En mi opinión también hay una serie de cuestiones a considerar para intentar evitar estas situaciones, porque no siempre lo conseguirás, pero alguno seguro que consigues prevenir. Éstas serían:

  • Que el niño o niña esté descansado, intentar que no sobrepase sus fuerzas, que no se sobreestimule, y que duerma lo mejor posible.
    Puedo decir que todas las veces que mi hija se ha desmayado estaba cansada, y que casi siempre ha sido por la tarde-noche.
  • Si tiene cualquier tipo de problema, como por ejemplo, en mi caso con los problemas digestivos de mi hija, pues intentar evitar éstos en la medida de lo posible. Si ya ha surgido el malestar, pues procurar que el niño o niña no se canse demasiado, intentar hacer actividades más calmadas o incluso simplemente, colgártelo en una mochila e irte de paseo. Le gustará ver cosas en la calle, no se cansará, estará super a gusto pegadito o pegadita a mamá o papá, e incluso lo mismo se le olvida un poco el malestar.
  • Si es debido a un golpe o susto, poco podemos hacer en ese momento, porque eso no es previsible. Pero quizás si podemos preverlo al ver si está cansado, teniendo más predisposición a caerse, caso en el que tendrás que buscar alternativas para evitar posibles caídas.
    Siempre puedes probar a distraerlo después de la caída, a lo mejor se distrae y ahí acaba todo.
  • En cuanto a las regañinas o emociones fuertes, qué te voy a decir yo con mi tardía vocación de maestra Montessori. Por favor, intentad mantener una crianza lo más respetuosa posible y aunque se pierdan los nervios a veces, hay que respirar hondo e intentar capear el temporal. Hacer que las obligaciones sean divertidas siempre que se pueda suele ayudar.
  • Y finalmente, en lo que se refiere a tolerancia a la frustración, es complicado, porque es un sentimiento que la misma personita saca de dentro. Ante niños y niñas con baja tolerancia la frustración, será necesario trabajar distintas facetas, tales como la actitud ante las adversidades, educación en el esfuerzo, no darle todo hecho, …

Hay un enlace hablando sobre la frustración en niños que me ha gustado mucho, os dejo el enlace:

https://www.psicologos-granvia.com/articulos/la-frustacion-en-los-ninos

Como base, yo diría que debemos procurar enseñarles y darles libertad para su autonomía, darles la opción de hacer las cosas tras una explicación, convencerlos para hacer algo en vez de obligarlos, enseñarles a esperar … todo ello con sus límites establecidos, pero teniendo en cuenta su persona. Y tener en cuenta que aquellas actividades que tenga delante no sean muy superiores a sus capacidades, porque esto le llevará a la frustración directa.

Definitivamente yo solo soy una mami que ha visto desmayarse a su hija innumerables veces por la fuerza con que vive sus emociones y quería comentaros que siempre consultéis estos casos con los médicos, pero vamos, no creo que sea necesario que os lo diga, porque estoy segura de que ante el primer desmayo, siempre acabaréis en un médico 😄 (yo es que ya me lo tomo con buen humor porque esta niña no tiene remedio).

Os deseo mucha suerte a aquellos que tenéis a estos seres especiales que han venido a enseñarnos cuales son las verdaderas cosas importantes. Quiero daros muchos ánimos y deciros, que el último caso del que he tenido noticias ha conseguido que el niño rompa el llanto del espasmo con besitos, ¿no os parece genial? ¡Es maravilloso!

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