Como os contaba en la entrada de “Espaldas demasiado rectas”, aquel traumatólogo me aconsejó ir asistiendo a clases de yoga o pilates. Ellos lo recomiendan pues porque son movimientos que consideran que no necesitas estar muy en forma y que te pueden ayudar a ir mejorando tu estado físico.
Yo ya hacía tiempo que no hacía mucho ejercicio físico porque el trabajo me tenía absorbida. Como mucho salía a caminar, cogía la bicicleta una tarde del fin de semana, … prácticamente nada. Estaba más oxidada que un clavo a la intemperie.
Así que empecé a buscar y acabé en un gimnasio de lunes a viernes haciendo pilates, yoga, body balance, piscina, … y todo lo que pillé. Con el estado físico en el que llegué, os podéis imaginar que los primeros meses no fueron fáciles… que horror, … me ahogaba haciendo el saludo al sol.
Qué se dice sobre este tema
Pilates
El pilates fue creado por Joseph Pilates durante la Primera Guerra Mundial mientras trabajaba en un hospital de camillero e intentaba ayudar a los heridos de guerra a recuperarse de las heridas.

Joseph nació siendo una persona enfermiza, y con la influencia deportiva de su padre y naturista de su madre, llegó a formarse por sí sólo. Los temas por los que se interesaba eran: anatomía, biología, física, cultura griega y romana, métodos occidentales y orientales para ejercitar el cuerpo, artes marciales, …
Para la creación de su método unió todos sus conocimientos y práctica en temas como yoga, taichí, culturismo, esquí, buceo, gimnasia deportiva, boxeo, otros deportes… y de ahí salió la Contrología o método Pilates. Un método que buscaba una filosofía de salud y bienestar integral que integrara la respiración, concentración, control, fluidez, precisión y un centro de energía (zona entre la base de las costillas y la pelvis).
Para más información podéis leer un par de páginas que me han parecido muy interesantes:
Yoga

El yoga nació en la India en la antigüedad y se trata de la unión de cuerpo, mente y espíritu (o también puedes llamarlo “alma” o “corazón” en lugar de espíritu, como prefieras). Con el yoga se busca alcanzar la paz del espíritu y la serenidad necesaria para liberarse de los condicionantes de la mente. Las posturas o asanas y los trabajos de respiración buscan tener un cuerpo sano que permita percibirlo todo desde otra perspectiva. De esta forma, se conecta cuerpo y mente en el momento presente y comenzamos a conocernos a nosotros mismos y nuestra relación con el medio que nos rodea, de forma que podamos avanzar hasta la ansiada paz.
El Yoga en realidad es una filosofía de vida que ha llegado a los gimnasios en forma de ejercicios para el cuerpo y olvidando el trasfondo del conocimiento de nuestro yo.
Os recomiendo la lectura de un par de páginas que me ha gustado mucho leer:
https://beaire.com/es/aire-magazine/historia-del-yoga
https://elpais.com/elpais/2019/07/08/buenavida/1562595838_366769.html
De acuerdo a mi experiencia
Viendo el origen del yoga y el pilates, podría llegar a decir que desde el punto de vista de la práctica de la parte física, deberían ser muy parecidos. Ambos buscan una concentración máxima en el cuerpo, controlando los movimientos, combinando estos movimientos con la respiración, fluyendo en las distintas posturas, … básicamente sí que son muy parecidos desde la perspectiva teórica básica. Pero claro, el objetivo en ambos es distinto: en pilates se busca le plenitud física y concentración, mientras que en yoga ese bienestar físico servirá para llevarlo a nuestro bienestar mental y espiritual.
De todas formas, desde mi experiencia como usuaria que ha realizado ambas prácticas en gimnasios (unos de lo mejorcito y otros de lo peorcito), podría decir que lo que uno se encuentra en el gimnasio dista un poco de la teoría y que como todo, también depende de la persona que imparte la clase.
No quiero generalizar, pero en todos los centros en los que he recibido clases de pilates, las clases han sido muy “rápidas”, siempre con prisas, esforzándote más de lo que debieras e incluso trabajando en exceso partes del cuerpo que no estaban preparadas. Eran un desafío y una competición con uno mismo. Y lo que nunca me ha gustado, es que trabajaba mucho la fuerza pero no se estiraba apenas nada. Esto en cuerpos como el mío que siempre están llenos de contracturas, pues no ayuda, porque lo que hacía era contracturarme aún más.
Debo decir que no he ido a recibir clases de pilates en estudios dedicados únicamente a pilates, es decir, sólo he recibido clases en gimnasios. Esto también cambia seguramente la experiencia, porque en yoga se nota mucho el ambiente, el tiempo dedicado y la forma en que recibes la clase cuando cambias a una sala.
En cuanto a recibir clases de yoga en gimnasios, pues depende mucho del profesor, porque a veces puedes encontrar a profesores de yoga en gimnasios, que aun estando en gimnasios, te cuentan historias del Baghavad Gita (esto es como la biblia del Yoga, para que lo entendáis los que no estéis muy puestos en esto :D). También depende de las instalaciones que tengan en los gimnasios para el yoga, porque en algunos cuidan más esas salas y las tienen más aclimatadas para la relajación y consiguen un ambiente más propicio. Eso sí, lo que siempre he vivido en las clases de yoga, es que tú llegas hasta tu límite y trabajas hasta donde puedes sin prisas.
Hay que tener en cuenta que en los gimnasios se suele recibir clases de Hatha Yoga, y en pocos gimnasios encontramos otros estilos de yoga que pudieran gustar más o menos a los practicantes. No obstante, también os digo que los hay, que existen gimnasios que dan varios estilos de yoga.
Cuando uno se resiente de la salud y sedentarismo, debe ir a hacer ejercicios dirigidos, probar y si puede ser, de ambas disciplinas. Una vez que ya vas conociendo ambas, vas eligiendo lo que mejor te sienta, lo que mejor le va a tu cuerpo y lo que más te completa como persona. Por supuesto que no os quedéis con el primer profesor/a de lo que sea, hay que probar más, y varios estilos. Desde luego no tiene nada que ver una clase de Kundalini Yoga con una de Hatha Yoga… así que por favor, probad y elegid, y al tiempo, volved a probar en otros sitios y descubrid cosas nuevas, ya que a veces hallamos cambios en nuestra personalidad a medida que nos encontramos mejor físicamente y ahí es donde está el cambio, el aprendizaje y nuestra evolución.
Yo os cuento que comencé a recibir clases de Hatha yoga en aquel gimnasio que os comentaba al principio de la entrada. A los dos años, quise probar a formarme como profesora para que me sirviese a mí misma, no para dar clases. A los siguientes dos años, ya decidí que me gustaría dar clases a otros. Y a los años siguientes, nunca paré de asistir a cursos de yoga para niños, Kundalini,… No es más que un ejemplo de cómo evolucionamos y cambiamos nuestra forma de pensar a medida que nos encontramos mejor y encontramos lo que nos hace avanzar como persona.